Sigo igual por mucho que pretenda haber cambiado. Como si todo y nada me importara. Contradictorio, lo sé.
Quiero muchas cosas: cambiar, luchar, ganar... pero aún así no hago nada. ¿Por qué?
No puedo levantarme, o es que no quiero. No lo sé. Algo en mi pecho resulta pesado, me hunde en la cama, me ahoga en mi almohada. Quizás la soledad, tal vez la falta de esperanza.
Gritos de odio, decepción y reproche me rodean y atosigan. Sé que debo de hacer y aún así, sigo sin hacer nada.
A veces, me veo tumbado sobre la cama, miro con cara de asco, mis dientes chirrían. Me repugna como he acabado... un montón de basura inútil, incapaz de hacer algo por alguien. Ni siquiera por mí.
Me observo mirando con nostalgia el móvil, esperando... iluso, no va a pasar, olvídate de ella. Levántate y haz algo con tu vida. A pesar de todo... sigo igual.
Todo a mi alrededor se derrumba, se desliza entre mis dedos como arena, que el viento se lleva lejos de mí.
Entre mis labios se desliza una risa de impotencia, hipócrita no lo intentaste, no luchaste... no tienes derecho a sentirte así.
Y aún así, no hago nada.
martes, 23 de junio de 2015
Inútil
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)