miércoles, 23 de septiembre de 2015

Nuestro paseíllo particular.

Fantasma, espectro cruel de un pasado que me persigue.
Un recuerdi del cual solo sé huir. Patético.
Terror, sufrimiento, miedo.
Me siento tan pequeño e indefenso.
Es de risa, fingir que he cambiado en algo
que ya nada me importa. Mentiras.
Sigo siendo el mismo, cobarde, pusilánime, mentiroso. FALSO.
Me asquea mi reflejo en el espejo.
Me falta el aire, me ahogo en tu presencia.
La piel se eriza, los ojos se humedecen.
La impotencia acrecienta mi rabia.
Las ganas de follarte me pueden, morder tu sonrisa. Romper tu cuerpo con mis caderas.
Irme, irnos. Mandarte a la mierda.
Fumar un cigarro y olvidarte.

jueves, 9 de julio de 2015

Insomnio

Vivo encerrado entre estas cuatro paredes, he permanecido
aquí minutos, horas y días. Rodeado de un sin fin de cosas.
Unas se pierden, otras nacen. Puedo describir cada una de
ellas. La inclinación de la silla, los libros en la estantería, el
polvo que cubre la melancólica foto de la leja, ese papel del
suelo donde escribí un pensamiento y ahora temo tirar... Todas
estas cosas forman parte de mí pero aún así, ¿Por qué
siento esto? Esta sensación tan extraña de no encajar, este
sentimiento de soledad que me impregna. Rodeado por estas
frías paredes que tantas veces mis manos tocaron y me
resultan ajenas. En ocasiones me siento como el narrador de
una historia, relatando los acontecimientos desde lejos sin que
verdaderamente me pase algo. Vivo callado, encogido sobre la
cama, agobiado por la ropa y las sábanas que me cubren,
intentando no molestar a las cosas para evitar que me
abandonen. Por temer, temo hasta el pensar.

Quiero huir de aquí. Cobarde, patético.

martes, 23 de junio de 2015

Inútil

Sigo igual por mucho que pretenda haber cambiado. Como si todo y nada me importara. Contradictorio, lo sé.
Quiero muchas cosas: cambiar, luchar, ganar... pero aún así no hago nada. ¿Por qué?
No puedo levantarme, o es que no quiero. No lo sé. Algo en mi pecho resulta pesado, me hunde en la cama, me ahoga en mi almohada. Quizás la soledad, tal vez la falta de esperanza.
Gritos de odio, decepción y reproche me rodean y atosigan. Sé que debo de hacer y aún así, sigo sin hacer nada.
A veces, me veo tumbado sobre la cama, miro con cara de asco, mis dientes chirrían. Me repugna como he acabado... un montón de basura inútil, incapaz de hacer algo por alguien. Ni siquiera por mí.
Me observo mirando con nostalgia el móvil, esperando... iluso, no va a pasar, olvídate de ella. Levántate y haz algo con tu vida. A pesar de todo... sigo igual.
Todo a mi alrededor se derrumba, se desliza entre mis dedos como arena, que el viento se lleva lejos de mí.
Entre mis labios se desliza una risa de impotencia, hipócrita no lo intentaste, no luchaste... no tienes derecho a sentirte así.
Y aún así, no hago nada.

sábado, 23 de mayo de 2015

Sin título.

Me pierdo en un sin fin de letras que intento ordenar en tu espalda, nunca consigo sacar nada en claro. Pero tu risa me dice que aún así te ha gustado.
Siempre descubro nuevas cosas en el blanco de tus ojos,  me hundo en la miseria de tus pupilas negras.
Me gustaría que mi mano fuera la pluma que escribiese el guión que más le gustase a tus pezones, pero sé que es el de mis dientes.
Tengo miles de versos que susrrarle a tus bragas para que se mojen pero prefiero acariciarlas por encima como a las teclas de un piano.
Quiero ver la melodía de gemidos y orgasmos que componemos mientras follamos, dime lo que quieres tendrás más de lo que necesites.

Mañanas.

La alarma está sonando, abro los ojos. La misma canción que todas las mañanas suena. Monótona e inmóvil. ¿Por qué no la cambiaré? Tampoco creo que suponga una gran diferencia.

Me muevo en el colchón, tan cómodo... me incomoda. No lo soporto. Me resultan extraños hasta los pliegues de la sábana en mi cuerpo. Toco mi cara y la almohada al mismo tiempo, buscando algo que nos diferencie. Algo que me haga sentir como que existo. Solo consigo diferenciar una calidez, por lo demás no hayo desigualdad alguna.

Desayuno un café que me despierte. Aunque seguiré con la misma sensación de insomnio, de estar en un mundo diferente. -La misma sensación de ayer, de anteayer...-
Salgo a la calle y enciendo un cigarro. Me parece más natural ese movimiento retorcido del humo saliendo entre mis labios que las fachadas de todas las personas que veo por la calle. Algunas de ellas me saludan, hablan de cosas extrañas que no recuerdo. Conocieron a alguien con mi cara. Ya no soy esa persona.

Llego a un barullo de gente con la que estudio. Un estruendo de voces me rodea. Una sarta de opiniones simples, desagradables y ain fundamento. Aún así, no puedo evitar abrir la boca, soltar algún chascarrillo, una referencia fálica. Alguien se reirá por el absurdo de la broma,  aunque ni siquiera a mi me haga gracia. Solo lo hago por el hecho de conseguir atención, una mirada que consiga alejar de mi esta sensación de pertenecer a otro sitio, de no estar ahí. La presión me rompe.

Me siento en la biblioteca, rodeado de estanterías con millares de libros llenos de conocimientos inventados. Castillos de arena, no por ello menos importante e interesantes. Intentaba estudiar. En ese momento me preguntaba, ¿Para qué? -Vuelve esa náusea, creo que voy a vomitar- Algunos dirán "para labrarte un futuro", "conseguir un trabajo", "sobrevivir"... hablan de futuro. Es cierto, hasta las personas que trataban estos problemas existenciales, vendían sus libros a cambio de una compensación económica. Pero, ¿por qué iba a necesitar yo dinero?¿por qué querría sobrevivir? Si ni siquiera consigo encontrar la meta o el significado de esta absurda existencia humana. ¿Por qué querría alargarla?

Solo encuentro un dulce postre que me hace olvidar esta existencia. El sexo. Ese juego de dos cuerpos, o más, para todos los públicos que consiste en complacernos, para olvidar esta sensación de vacío. Llenando este agujero que hay en nosotros con los gemidos de otra persona. Pero esta sensación dura poco y volvemos a intentar llenarlo. Y con esto, hasta el sexo se vuelve monótono.

¿Cómo he llegado aquí?  La alarma sigue sonando, debería apagarla y seguir durmiendo. Seguiré inmerso en este incómodo colchón. Me quedaré en esta realidad en la que no encuentro ni consuelo, ni compañía.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Días.

Los días siguen pasando. Como gotas de lluvia.
Día tras día, gota tras gota. Haciendo un charco sin importancia, que todo el mundo evita, e incluso salta. Ese efímero charco que al sol se desvanece. 
A nadie le importará esto.
Por la mañana, tras desvelarme con agua helada, miro en el inmenso reflejo del espejo, buscando esa imagen que todo el mundo dice ver.
Solo atisbo un amasijo de carne inerte y palpitante por el que discurren las gotas de agua. Un ser vacío y sin vida que se alimenta del afecto y las necesidades ajenas. 
Un parasito que desecha a los que le rodean cuando, exasperado por sus pretensiones, se desentiende.
Una sensación de angustia se remueve dentro del cuerpo, al ver la mueca de esa cara como de "persona". Observo los ojos muertos y sin brillo como los de un pez muerto que se pudre al sol en una orilla, al que todo el mundo mira con desprecio.
Salgo a la calle una vez más y ando con pasos desganados, sin alzar la voz, sin llamar la atención. 
Buscando en medio del nauseabundo olor de las calles sociales, el dulce aroma a vainilla que un día conocí.
Ese olor que me hizo sentir como vosotros decís...
Feliz.

martes, 19 de mayo de 2015

Hagámoslo.

¿Dónde están las fantasías que el diablo nos prometía?
Aquellas que gozabamos con solo pensarlo.
Estoy cansado de imaginar tus bragas mojadas enredadas
en tus pequeños dedos. Harto de no poder beber el agua
que emana de entre tus piernas.
Descubramos nuestros cuerpos, ¿A qué coño esperamos?
Quiero tus caderas danzado sobre las mías, tu cuerpo estirado
disfrutando y gozando. ¿Tú no querrías?
Dame una señal de que quieres.
Hagámoslo todo, no dejemos nada,
quememos nuestro cuerpo a base de sexo.
Dejemos al porno sin argumento.

lunes, 18 de mayo de 2015

No estaría mal.

¿Y no te molesta que lo que el roce de tu ropa interior hace no lo hagan mis dedos?
Teniendo que postrarte bocabajo en la cama, imaginando que sería lo que haríamos. Pudiendo hacerlo si quisieras. Tantas oportunidades desaprovechadas. Las ganas comiendonos por dentro, en vez de comernos los cuerpos.
Deseos insatifechos que queremos ver hechos. Pasiones locas, fantasías que nos evocan. Tantas cosas por hacer y por orgullo no poder. Volvernos locos a la vez comernos los morros de una vez. Mordernos los márgenes, follarnos las emociones.

La leona

Quiero esa parte de ti,
esa que escondes, que no todos conocen.
Ese lado salvaje. De leona.
Que se oculta tras una dulce sonrisa.
Esa leona que quiere subirse y arañar el pecho hasta que sangre. Que me quiere morder hasta oirme.
Ese animal que me es imposible domar, pero con quien es tan fácil gozar.
Ese lado de leona que gime como una gata cuando mi lengua entre tus piernas siente.
Esa leona que se clava a mi espalda cuando encima me tienes.
La que solo me deja domar cuando tus manos a la cama ate.
¿Dónde estás leona? Necesito verte.

viernes, 15 de mayo de 2015

Sólo una amiga.

«Guíame.» Le susurré. Fue todo
un poco precipitado como el
inesperado comienzo de este relato.
¡Oh, ella sonrió!, parecía inocente,
mirándome entre los mechones
alborotados de su cabello.
Reí. «No lo es, -pensé- es sensual y le gusta jugar.» Me excité.
«Haz todo lo que quieras.» Me dijo ella,
mientras insinuaba su cuello al
apartar el oscuro velo que lo ocultaba.
Clavé mis dientes con rabia, mientras ella 
exhalaba el calor entre sus labios.
Caliente y húmedo. 
Fui directo a por sus colinas,
adornadas con encaje negro.
«Se lo dejaré puesto,  -decidí sin pensarlo dos veces- me excita demasiado.»
Sus delicadas y pequeñas manos
empezaron a envolver mi cabeza y a enredarse en mi pelo,
al tiempo que sus piernas se abrían ansiosas e impacientes... ¿Continuará?

Tengo un tren.

A menudo veo la vida desde un tren.
Es un tren que nunca se detiene, del que no puedo bajarme.
Solo puedo sentarme y observar un desalentador y monótono paisaje. Siempre el mismo, nunca igual. A veces me aterra otras me desespera.
Este tren que describo pocas veces es alocado. Otras muchas lento y exasperante. El tren no para y el traqueteo del tren sobre las vías empieza a resultar doloroso.
No sé a dónde se dirigen las vías, depende de las experiencias de la vida.
Alguna de las muchas noches silenciosas, en las que no puedo dormir, siento como otras personas cambian las agujas que marcan la dirección a la que me dirigo.
Aunque lo cierto es que a penas recuerdo el destino que escogí al subir.
Y ahora me arrepiento. Quiero bajarme e irme andando, pero no puedo.

jueves, 14 de mayo de 2015

La falsa sonrisa de Lalau.

Una sonrisa muerta y una
risa desmedida. ¿Qué oculta?
¿No es eso acaso el grito desesperado
de alguien que sufre en silencio?
Es el llanto escondido tras un velo de rizos negros.
Consumida en soledad por la tristeza.
Una sonrisa falsa, una superficie
de agua calmada iluminada
por el sol que esconde las aguas
más oscuras y profundas.
Secretos de sus pasiones.
Esperando -en silencio- a que acepten
como es. Un océano bravo y
cambiante que no espera complacer
a nadie.

martes, 12 de mayo de 2015

Hombre sin venda.

Plaga de inseguridades,
lleno de miedos, cobarde de los amores...
Por miedo perdí, por miedo fui un niño de ojos vendados.
Romántico, estúpido e iluso.
Ahora he cambiado,
he levantado la mirada al cielo
y he escupido. Indignado, desengañado.
Ahora voy dando tumbos por la calle, buscando esa sonrisa, esa mujer que como a niña veía.
Quiero disfrutar de ti mujer.
Pero es tarde no quieres nada de mi.

domingo, 10 de mayo de 2015

Recuerdo de tiempos "buenos".

Un recuerdo lejano,
arraigado en mi pecho y
en apariencia bueno, ahora se vuelve veneno en mi cuerpo.
Un recuerdo por el que grito y maldigo el día en que, decidido,
me acerqué a su cuchillo.
Por cuya causa vago en la vida buscando a la persona
que en canal me abra
y contemple -con ojos piadosos-
la herida que dejó su sonrisa.
¡Alguien que este mal arranque!

Primera vez.

De una noche cualquiera.

Sueño de mis manos aventureras
que escalan su espalda, al ritmo de una respiración agitada, que golpea mi almohada.
Manos que se asoman por las abruptas cimas pálidas, que mis dientes con ardiente dolor han marcado.
Hombros por donde discurren los desbocados ríos de cabellos oscuros, que impregnan con su aroma mi cama.
Desde los cuales saltarán, 
deslizándose entre las leves cumbres de su pecho, descubriendo como se eriza a mi paso la piel de sus llanuras.
Y finalmente refugiarme de la tormenta, de las caderas que me golpean, en un profundo y misterioso valle, que encuentro entre los acantilados de tus piernas.
Un lugar cálido y húmedo, donde poder beber del dulce agua, que brota de un insaciable manantial de lujuria.