«Guíame.» Le susurré. Fue todo
un poco precipitado como el
inesperado comienzo de este relato.
¡Oh, ella sonrió!, parecía inocente,
mirándome entre los mechones
alborotados de su cabello.
Reí. «No lo es, -pensé- es sensual y le gusta jugar.» Me excité.
«Haz todo lo que quieras.» Me dijo ella,
mientras insinuaba su cuello al
apartar el oscuro velo que lo ocultaba.
Clavé mis dientes con rabia, mientras ella
un poco precipitado como el
inesperado comienzo de este relato.
¡Oh, ella sonrió!, parecía inocente,
mirándome entre los mechones
alborotados de su cabello.
Reí. «No lo es, -pensé- es sensual y le gusta jugar.» Me excité.
«Haz todo lo que quieras.» Me dijo ella,
mientras insinuaba su cuello al
apartar el oscuro velo que lo ocultaba.
Clavé mis dientes con rabia, mientras ella
exhalaba el calor entre sus labios.
Caliente y húmedo.
Fui directo a por sus colinas,
adornadas con encaje negro.
«Se lo dejaré puesto, -decidí sin pensarlo dos veces- me excita demasiado.»
Sus delicadas y pequeñas manos
empezaron a envolver mi cabeza y a enredarse en mi pelo,
al tiempo que sus piernas se abrían ansiosas e impacientes... ¿Continuará?
adornadas con encaje negro.
«Se lo dejaré puesto, -decidí sin pensarlo dos veces- me excita demasiado.»
Sus delicadas y pequeñas manos
empezaron a envolver mi cabeza y a enredarse en mi pelo,
al tiempo que sus piernas se abrían ansiosas e impacientes... ¿Continuará?
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